martes, 17 de mayo de 2011

Primavera a la Vista - Octavio Paz



Pulida claridad de piedra diáfana,
lisa frente de estatua sin memoria:
cielo de invierno, espacio reflejado
en otro más profundo y más vacío.

El mar respira apenas, brilla apenas.
Se ha parado la luz entre los árboles,
ejército dormido. Los despierta
el viento con banderas de follajes.

Nace del mar, asalta la colina,
oleaje sin cuerpo que revienta
contra los eucaliptos amarillos
y se derrama en ecos por el llano.

El día abre los ojos y penetra
en una primavera anticipada.
Todo lo que mis manos tocan, vuela.
Está lleno de pájaros el mundo.

OCTAVIO PAZ

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Ensayista y poeta mexicano. Es uno de los grandes poetas hispanos de todos los tiempos. Escritor fecundo. Su obra abarca varios géneros, entre los que sobresalen textos poéticos, el ensayo y traducciones. Colaboró activa y constantemente en el impulso de la cultura a través de la fundación y participación en innumerables revistas, como Taller, Plural y Vuelta. También fungió de profesor, conferencista, periodista y diplomático.

No cabe duda que, a través de los años, Paz fue una personalidad polémica. Desde muy temprano dejó las formas poéticas tradicionales para lanzarse a la modernidad. Su obra poética pretende "liberar a la palabra de reglas o propósitos utilitarios" para devolverle su esencia mágica, haciendo uso casi exclusivo del pensamiento y de una rima interna y sutil, algunas veces difícil de captar.

En cuanto a sus ensayos, nos encontramos ante una variedad impresionante de temas, sobresaliendo los de asunto antropológico, en particular en lo referente al mexicano, como lo atestigua su obra clásica El laberinto de la soledad. Pero también abundan, especialmente en su poesía, los temas del amor, del erotismo, de la poesía, de lo religioso y de la metafísica del ser.

Recibió varios premios literarios, como el del Príncipe de Asturias, el Premio Cervantes y el de Tocqueville. Pero el mayor de todos fue el Premio Nobel, en 1990, otorgado como reconocimiento universal a su obra. Fue el primer escritor mexicano en recibirlo, y uno entre los varios concedidos a los autores de la literatura hispánica.

Arte de Raffaello Sanzio y Música - Ave Maria (Schubert) - Andrea Bocelli


Uno de los artistas mas reconocidos en el mundo

LA SOMBRA DEL ALA - Amado Nervo

Tú que piensas que no creo
cuando argüimos los dos,
no imaginas mi deseo,
mi sed, mi hambre de Dios;

ni has escuchado mi grito
desesperante, que puebla
la entraña de la tiniebla
invocando al Infinito;
ni ves a mi pensamiento,
que empañado en producir
ideal, suele sufrir
torturas de alumbramiento.

Si mi espíritu infecundo
tu fertilidad tuviese,
forjado ya un cielo hubiese
para completar su mundo.

Pero di, qué esfuerzo cabe
en un alma sin bandera
que lleva por dondequiera
tu torturador ¡quién sabe!;

que vive ayuna de fe
y, con tenaz heroísmo,
va pidiendo a cada abismo
y a cada noche un ¿por qué?

De todas suertes, me escuda
mi sed de investigación,
mi ansia de Dios, honda y muda;
y hay más amor en mi duda
que en tu tibia afirmación.

AMADO NERVO

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Los mejores datos sobre los orígenes y formación cultural de
Amado Nervo, se encuentran en dos de sus breves autobiografías
escritas en España. Dice en una de ellas: "Nací en Tepic,
pequeña ciudad de la costa del Pacífico, el 27 de agosto de 1870.
Mi apellido es Ruiz de Nervo; mi padre lo modíficó, encogiéndolo.
Se llamaba Amado y me dio su nombre. Resulté, pues, Amado Nervo,
y, esto que parecía seudónimo -así lo creyeron muchos en América-,
y que en todo caso era raro, me valió quizá no poco para mi fortuna
literaria. ¡Quién sabe cuál habría sido mi suerte con el Ruiz de
Nervo ancestral, o si me hubiera llamado Pérez y Pérez".
En su otra confesión autobiográfica, casi desconocida, dice más
aún: "Soy descendiente de una vieja familia española que se
estableció en San Blas a principios del siglo pasado. Hice mi
instrucción primaria en las modestas escuelas de mi ciudad natal;
muerto mi padre cuando yo tenía nueve años, mi madre me envió a
un Colegio de Padres Romanos, al de Jacona, en Michoacán, que
entonces gozaba de cierta fama. En este colegio y después en
el seminario de Zamora, Michoacán, hice mis estudios preparatorios,
empezando, naturalmente, por el latín. Quise seguir la carrera de
abogado y estudié dos años, pero el quebrantamiento rápido de la
herencia paterna me obligó a volver a Tepic a ponerme al frente
de lo poco que nos quedaba y a trabajar para ayudar a mi
familia, que era numerosa. Después, buscando mejor destino,
marché a Mazatlán, donde escribí en el Correo de la Tarde
mis primeros artículos. Más tarde me dirigí a la Capital (en 1894)
y ahí con los esfuerzos y penalidades consiguientes, logré abrirme
camino". En París conoció a Verlaine, a Moreas, a Wilde, etc., y fue amigo de
los escritores y poetas hispanoamericanos que residían o pasaban por
aquella Lutecia que tanto encandiló a la generación de los modernistas.
Allí selló su amistad con Rubén Darío; amistad sin quebrantos ni
recelos, excepcional entre los grandes artistas y justamente calificada
de ejemplar. En París publicó la versión francesa de El Bachiller
-con el título de Orígene- y una obra poética, Poemas, que había de
extender su celebridad en los países de habla española. Uno de estos
poemas, La Hermana Agua, cuenta entre sus mayores aciertos.
Ya de regreso en México (1902), publicó su bello libro de prosa y
verso llamado El Exodo y Las Flores del Camino y colaboró asiduamente
en la Revista Moderna, compartiendo después su dirección con Jesús
E. Valenzuela. En el mismo año publicó Lira Heroica. Merced a los
sufragios del grupo modernista, en 1903 alcanzó el triunfo de
primacía entre los poetas mexicanos. De 1902 a 1905 trabajó
nuevamente en El Mundo, El Imparcial y El Mundo Ilustrado.
Sacó a luz otro libro de versos: Los Jardines Interiores,
que es el mismo que había comenzado a preparar con el título de
Savia Enferma. En esa misma época obtuvo, por oposición, el cargo
de profesor de lengua castellana en la Escuela Nacional Preparatoria.
En 1905 ingresó en el servicio diplomático con la categoría de segundo
secretario adscrito a la Legación de México en Madrid. De allá enviaba
sus correspondencias a su periódico, El Mando, y a la vez escribía
jugosos informes sobre lengua y literatura para el Boletín de la
Secretaría de Instrucción Pública. Más tarde colaboró en periódicos
de Buenos Aires y La Habana. En España escribió muchos de sus mejores
libros, entre los cuales descuellan En Voz Baja, Juana de Asbaje,
Serenidad, La Amada Inmóvil, Elevación y Plenitud.
No obstante la afirmación, en su vida se entretejieron armoniosamente
los sucesos dignos de mención, ya adversos, ya venturosos. Escribió
muchos libros; fue combatido, pero a la vez amado y ensalzado;
fue afortunado capitán en las filas del movimiento literario más
importante que ha tenido América. Por el camino de la sinceridad,
de la sencillez y del trabajo silencioso, llegó a situaciones
brillantes. Justo es lo que dijo en su momento de plenitud:

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

Nosferatu (1922) - Full Movie

JOSE MARIA VELASCO PINTOR MEXICANO Parte 1


Uno de los mas grandes pintures mexicanos que nos deleita con sus colores y figuras realzadas

Uno de los mayores interpretes de musica clasica -Wolfgang Amadeus Mozart - Piano Concerto No. 21 - Andante

la arquitectura otra forma de arte

The Black Eyed Peas - Pump It



Otro de sus sencillos mas exitosos Pump it

The Black Eyed Peas - Where Is The Love?


Uno de sus mas grandes exitos a nivel mundial


Biografia
—La banda se inició en el año 1989, cuando se graduaban will.i.am (Nacido bajo el nombre de Will Adams) y Apl.de.ap (Nacido como: Allen Pineda), juntos empezaron a darse a conocer en algunas calles de la ciudad de Los Ángeles. Más tarde se les uniría el sobrino de su en ese entonces manager Jery rivera Heller quien pertenecía a Ruthless Records. Años más tarde pudieron editar su primer material discográfico, pero nunca fue lanzado por su supuesta compañía disquera (Ruthless Records), la cual no consideró que la respuesta del material fuese positiva y generara buenas ventas. Después el sobrino de su manager murió en el '95 de SIDA. Fue sustituido por Jaime Gómez quien entró a la agrupación y se dio a conocer artísticamente con el nombre de Taboo. Su primer disco, "Behind the Front", fue lanzado en 1998. Sorprendieron a parte del sector especializado con un hip-hop "desvergonzado" y un soul "duro". En él aparecen canciones como "Positivity" y "Be Free".

Dos años más tarde editan "
Bridging the Gap". Las ventas fueron esquivas para un disco convencional y pop, con canciones sutiles y bailables, en un álbum en el que colaboraron entre otros Macy Gray en la canción "Request + Line" y "Esthero" en la canción "Weekends", además una de las canciones que les dio a conocer más fue "BEP-Empire
".
 
—Elephunk"El álbum que los daría a conocer fue sin duda "Elephunk", lanzado en el año 2003 junto a un nuevo vocalista quien como atractivo visual resultó ser lo que impulsó la carrera de la agrupación, se trataba de Stacy Ferguson mejor conocida como "Fergie", previamente ella formaba parte de la no muy exitosa banda femenina llamada Wild Orchid. Como Stacy (Fergie) ya no formaba parte de la femenina agrupación rápidamente fue reemplazada por la cantante Kim Hill.

Del "
Elephunk" se lanzó el hit más grande que han tenido los Black Eyed Peas titulado "Where Is the Love?", llegó a la posición no. 8 en el Billboard Hot 100, y fue número 1 prácticamente en cualquier lugar del mundo por decirlo de alguna manera, incluyendo unos de los mercados musicales más importantes: el Reino Unido y Australia donde permaneció durante 6 semanas en el primer lugar de ambas listas. A este gran éxito le siguió "Shut Up", llegó al puesto 2 en Gran Bretaña, y al número 1 a mercados importantes a nivel Europa como Francia y Alemania. Elephunk
hasta la fecha ha registrado ventas de más de 7 millones de copias vendidas a nivel mundial, pero éstas serían superadas por su siguiente material discográfico el más exitoso para ser específicos.
Las canciones "
Let's Get Retarded" fue re-estilizada como "Let's Get It Started" para un comercial de las finales de la NBA. Más nueva, menos ofensiva, tuvo un gran éxito especialmente en iTunes. La canción fue nominada en el 2005 para dos premios Grammy en la categoría de Grabación del Año y Mejor Interpretación Rap por un Dúo o Grupo. Durante una emisión de la cadena MTV re-grabaron la canción junto con "Shut Up" para un programa especial donde se mostraba un videoclip en el que personajes del videojuego "The Urbz: Sims in the City" la cantaban.

 
—"Monkey Business"
Black Eyed Peas en concierto en los Emiratos Árabes Unidos
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Black Eyed Peas en concierto en los Emiratos Árabes Unidos
El cuarto material discográfico se titula "
Monkey Business", fue lanzado a finales de mayo en los Estados Unidos y parte de Europa, y el 7 de junio en el Reino Unido. El primer sencillo del álbum es "Don't Phunk with My Heart" canción que les otorgó su segundo Grammy en la categoría de Mejor Interpretación Rap por un Dúo o Grupo, se convirtió en un hit en el Billboard Hot 100 ya que alcanzó la posición no. 3 la más alta a la que la agrupación había logrado llegar, y repetirían la hazaña más adelante con su tercer single "My Humps" que se convirtió en el tono de celular más descargado en la historia. Sin embargo, fue muy criticada porque la letra de la canción mostraba un contenido abiertamente sexual de una forma vulgar, recibió críticas muy fuertes, pero eso no fue ningún impedimento para que fuese un hit a nivel mundial. El sitio web llamado
Something Awful le dio el premio a la Canción más Estúpida del Año. El álbum "Monkey Business" debutó en la posición #2 en el Billboard 200 vendiendo arriba de 295,000 copias en la primera semana que salió a la venta, más tarde fue certificado con tres discos de platino, sin duda ha sido el material discográfico más exitoso de la agrupación.

domingo, 15 de mayo de 2011

El patinaje sobre hielo sin duda alguna una muestra impresionante de arte

Patinaje artístico sobre hielo

 
 
Delobel y Schoenfelder en el Torneo Mundial 2005.
El patinaje artístico sobre hielo es un deporte musical de invierno que consiste en realizar piruetas, giros y acrobacias patinando sobre una superficie de hielo, y que son valoradas por unos jueces siguiendo un código de puntuación. Hay competiciones tanto individuales como de parejas.

Historia del Patinaje

En un principio el patinaje sobre hielo surge por la necesidad de desplazarse por zonas frias, principalmente superficies de lagos y ríos que se congelaban en determinadas épocas. Hacia el siglo XII se sabe que este deporte fue usado por Londres con fin de entretener a la gente. En ese momento los patines estaban tallados de hueso. A finales del siglo XVI tuvo lugar una mejora importante al utilizarse cuchillas de hierro en sustitución de las de madera que se usaban hasta entonces. Más tarde, en el siglo XIX, aparecieron las de acero, mucho más ligeras y resistentes. Esto unido a otras mejoras tecnológicas, fueron permitiendo que el patinaje dejara de ser solo un medio de transporte para introducirse el aspecto lúdico de ocio y recreación.
Los patinadores fueron aplicando su creatividad e introdujeron numerosas vueltas, giros y piruetas, cada vez de mayor dificultad y belleza plástica. De manera especial el patinaje artístico experimentó un gran avance al incorporarse elementos musicales provenientes del ballet.

 Juegos Olímpicos

La Unión Internacional de Patinaje (ISU) fue fundada en 1892. Se da la curiosa circunstancia de que el patinaje artístico debutó como deporte olímpico en unos Juegos de verano. Y es que aunque en su origen las competiciones de patinaje tenían lugar al aire libre, en la época moderna la existencia de pistas de patinaje bajo techo y acondicionadas con métodos artificiales permiten que en cualquier lugar puede practicarse este deporte.
El Patinaje artístico ha formado parte del programa de todas las ediciones de los Juegos Olímpicos de Invierno desde los primeros celebrados en 1924 en Chamonix, Francia, celebrándose tres competencias: una individual masculina, otra individual femenina y otra de parejas. Ya en los Juegos Olímpicos de Innsbruck 1976 se introdujo la de danza.

 Grandes figuras

Entre las grandes figuras que ha dado el patinaje artístico a lo largo de su historia podemos destacar a la noruega Sonja Henie, la primera figura importante, que ganó tres medallas de oro olímpicas entre 1928 y 1936. Otra figura muy destacada en la historia de este deporte es la norteamericana Marjorie Parker, quien obtuvo la medalla de oro en 1936, coronándose como la primera Campeona Nacional de Danza sobre Hielo de los Estados Unidos de Norteamérica. Constanza Bueno Riquelme La estadounidense masa reconocida mundialmente en las piruetas del Patinaje artistico , también la alemana Katarina Witt, campeona individual en 1984 y 1988. El norteamericano Dick Button que fue oro en 1948 y 1952. En 1984 la pareja formada por los británicos Jane Torvill y Christopher Dean emocionaron al mundo con su coreografía del Bolero de Ravel y ganaron la medalla de oro, en uno de los momentos más importantes en la historia de este deporte. Entre otros, encontramos a Alexei Yagudin y a Evgeni Plushenko, quienes han ganado numerosos campeonatos y son considerados los mejores patinadores masculinos del mundo.

La Danza es un arte y el breakdance esta dentro de ella

Johann Sebastian Bach - Tocata y fuga en re menor BWV 565

Una excelente composicion del gran autor Johann S. BaCh

Johann Sebastian Bach

Eisenach, actual Alemania, 1685-Leipzig, 1750) Compositor alemán. Considerado por muchos como el más grande compositor de todos los tiempos, Johann Sebastian Bach nació en el seno de una dinastía de músicos e intérpretes que desempeñó un papel determinante en la música alemana durante cerca de dos siglos y cuya primera mención documentada se remonta a 1561. Hijo de Johann Ambrosius, trompetista de la corte de Eisenach y director de la música de dicha ciudad, la música rodeó a Johann Sebastian Bach desde el principio de sus días.
A la muerte de su padre en 1695, se hizo cargo de él su hermano mayor, Johann Christoph, a la sazón organista de la iglesia de San Miguel de Ohrdruf. Bajo su dirección, el pequeño Bach se familiarizó rápidamente con los instrumentos de teclado, el órgano y el clave, de los que sería un consumado intérprete durante toda su vida.

Johann Sebastian Bach
Su formación culminó en el convento de San Miguel de Lüneburg, donde estudió a los grandes maestros del pasado, entre ellos Heinrich Schütz, al tiempo que se familiarizaba con las nuevas formas instrumentales francesas que podía escuchar en la corte.
A partir de estos años, los primeros del siglo XVIII, Bach estaba ya preparado para iniciar su carrera como compositor e intérprete. Una carrera que puede dividirse en varias etapas, según las ciudades en las que el músico ejerció: Arnstadt (1703-1707), Mühlhausen (1707-1708), Weimar (1708-1717), Köthen (1717-1723) y Leipzig (1723-1750).
Si en las dos primeras poblaciones, sobre todo en Mühlhausen, sus proyectos chocaron con la oposición de ciertos estamentos de la ciudad y las propias condiciones locales, en Weimar encontró el medio adecuado para el desarrollo de su talento. Nombrado organista de la corte ducal, Bach centró su labor en esta ciudad sobre todo en la composición de piezas para su instrumento músico: la mayor parte de sus corales, preludios, tocatas y fugas para órgano datan de este período, al que también pertenecen sus primeras cantatas de iglesia importantes.
Casado en dos ocasiones, con su prima Maria Barbara Bach la primera y con Anna Magdalena Wilcken la segunda, Bach tuvo veinte hijos, entre los cuales descollaron como compositores Wilhelm Friedemann, Carl Philipp Emanuel, Johann Christoph Friedrich y Johann Christian.
Pese a que tras la muerte del maestro su música, considerada en exceso intelectual, cayó en un relativo olvido, compositores de la talla de Mozart o Beethoven siempre reconocieron su valor. Recuperada por la generación romántica, desde entonces la obra de Johann Sebastian Bach ocupa un puesto de privilegio en el repertorio. La razón es sencilla: al magisterio que convierte sus composiciones en un modelo imperecedero de perfección técnica, se une una expresividad que las hace siempre actuales.

Cuento de Oscar Wilde - El Gigante Egoista

El gigante egoísta


Esta historia trata de un gigante que era dueño de un hermoso jardín al que los niños solían ir a jugar después de clases, pero este gigante era muy egoísta y un día después de legar de viaje de casa de su amigo el ogro encontró a los niños jugando en el jardín, los corrió y levanto una gran barda en la que puso un letrero que prohibía entrar a las personas y que serian castigadas.
Lo que no sabía el gigante era que el jardín era hermoso debido a que los niños al estar ahí hacían que con sus risas y felicidad ele jardín fuera hermoso, al cerrar la barda solo había invierno, granizo, viento, escarcha. La primavera ya estaba en todo el país excepto en el jardín del gigante.
Un día el gigante escucho un pájaro cantar y corrió a asomarse y se dio cuenta que el jardín florecía de nuevo pero era debido a que los niños entraban al jardín por un hoyo en la barda, el gigante se dio cuenta que había sido muy egoísta y que estaba equivocado al pensar que el jardín era solo de el. En una esquina del jardín había aun invierno y un niño que lloraba por que no se podía subir al árbol el gigante salio y subió al niño, así los demás se dieron cuenta que el gigante no era malo, todos los niños jugaron con el gigante excepto aquel chiquillo.
Así pasaron los años y los niños seguían en el jardín después de clases jugando con el gigante, pero aquel niño que el gigante subió al árbol no volvió una mañana el gigante lo miro en el árbol y salio corriendo, cuando lo miro el niño estaba lleno de heridas y el gigante le dijo que mataría a el que lo había herido pero el niño le contesto que no porque eran heridas de amor y el gigante le pregunto que quien era y se arrodillo frente a el y el niño le dijo:
-un día tu me dejaste jugar en tu jardín ahora yo te llevare a mi paraíso
Cuando los niños llegaron a jugar el gigante estaba muerto rodeado de flores blanca.

Biografia de Juan Rulfo

Juan Rulfo
(Sayula, México, 1918 - Ciudad de México, 1986) Escritor mexicano. Juan Rulfo creció en el pequeño pueblo de San Gabriel, villa rural dominada por la superstición y el culto a los muertos, y sufrió allí las duras consecuencias de las luchas cristeras en su familia más cercana (su padre fue asesinado). Esos primeros años de su vida habrían de conformar en parte el universo desolado que Juan Rulfo recreó en su breve pero brillante obra.

En 1934 se trasladó a Ciudad de México, donde trabajó como agente de inmigración en la Secretaría de la Gobernación. A partir de 1938 empezó a viajar por algunas regiones del país en comisiones de servicio y publicó sus cuentos más relevantes en revistas literarias.

En los quince cuentos que integran El llano en llamas (1953), Juan Rulfo ofreció una primera sublimación literaria, a través de una prosa sucinta y expresiva, de la realidad de los campesinos de su tierra, en relatos que trascendían la pura anécdota social.

En su obra más conocida, Pedro Páramo (1955), Rulfo dio una forma más perfeccionada a dicho mecanismo de interiorización de la realidad de su país, en un universo donde cohabitan lo misterioso y lo real, y obtuvo la que se considera una de las mejores obras de la literatura iberoamericana contemporánea.

Rulfo escribió también guiones cinematográficos como Paloma herida (1963) y otra novela corta magistral, El gallo de oro (1963). En 1970 recibió el Premio Nacional de Literatura de México, y en 1983, el Príncipe de Asturias de la Letras.

Juan Rulfo


No oyes ladrar a los perros
(El Llano en llamas, 1953)


—Tú que vas allá arriba, Ignacio, dime si no oyes alguna señal de algo o si ves alguna luz en alguna parte.
—No se ve nada.
—Ya debemos estar cerca.
—Sí, pero no se oye nada.
—Mira bien.
—No se ve nada.
—Pobre de ti, Ignacio.
La sombra larga y negra de los hombres siguió moviéndose de arriba abajo, trepándose a las piedras, disminuyendo y creciendo según avanzaba por la orilla del arroyo. Era una sola sombra, tambaleante.
La luna venía saliendo de la tierra, como una llamarada redonda.
—Ya debemos estar llegando a ese pueblo, Ignacio. Tú que llevas las orejas de fuera, fíjate a ver si no oyes ladrar los perros. Acuérdate que nos dijeron que Tonaya estaba detrasito del monte. Y desde qué horas que hemos dejado el monte. Acuérdate, Ignacio.
—Sí, pero no veo rastro de nada.
—Me estoy cansando.
—Bájame.
El viejo se fue reculando hasta encontrarse con el paredón y se recargó allí, sin soltar la carga de sus hombros. Aunque se le doblaban las piernas, no quería sentarse, porque después no hubiera podido levantar el cuerpo de su hijo, al que allá atrás, horas antes, le habían ayudado a echárselo a la espalda. Y así lo había traído desde entonces.
—¿Cómo te sientes?
—Mal.
Hablaba poco. Cada vez menos. En ratos parecía dormir. En ratos parecía tener frío. Temblaba. Sabía cuándo le agarraba a su hijo el temblor por las sacudidas que le daba, y porque los pies se le encajaban en los ijares como espuelas. Luego las manos del hijo, que traía trabadas en su pescuezo, le zarandeaban la cabeza como si fuera una sonaja. Él apretaba los dientes para no morderse la lengua y cuando acababa aquello le preguntaba:
—¿Te duele mucho?
—Algo —contestaba él.
Primero le había dicho: "Apéame aquí... Déjame aquí... Vete tú solo. Yo te alcanzaré mañana o en cuanto me reponga un poco." Se lo había dicho como cincuenta veces. Ahora ni siquiera eso decía. Allí estaba la luna. Enfrente de ellos. Una luna grande y colorada que les llenaba de luz los ojos y que estiraba y oscurecía más su sombra sobre la tierra.
—No veo ya por dónde voy —decía él.
Pero nadie le contestaba.
E1 otro iba allá arriba, todo iluminado por la luna, con su cara descolorida, sin sangre, reflejando una luz opaca. Y él acá abajo.
—¿Me oíste, Ignacio? Te digo que no veo bien.
Y el otro se quedaba callado.
Siguió caminando, a tropezones. Encogía el cuerpo y luego se enderezaba para volver a tropezar de nuevo.
—Este no es ningún camino. Nos dijeron que detrás del cerro estaba Tonaya. Ya hemos pasado el cerro. Y Tonaya no se ve, ni se oye ningún ruido que nos diga que está cerca. ¿Por qué no quieres decirme qué ves, tú que vas allá arriba, Ignacio?
—Bájame, padre.
—¿Te sientes mal?
—Sí
—Te llevaré a Tonaya a como dé lugar. Allí encontraré quien te cuide. Dicen que allí hay un doctor. Yo te llevaré con él. Te he traído cargando desde hace horas y no te dejaré tirado aquí para que acaben contigo quienes sean.
Se tambaleó un poco. Dio dos o tres pasos de lado y volvió a enderezarse.
—Te llevaré a Tonaya.
—Bájame.
Su voz se hizo quedita, apenas murmurada:
—Quiero acostarme un rato.
—Duérmete allí arriba. Al cabo te llevo bien agarrado.
La luna iba subiendo, casi azul, sobre un cielo claro. La cara del viejo, mojada en sudor, se llenó de luz. Escondió los ojos para no mirar de frente, ya que no podía agachar la cabeza agarrotada entre las manos de su hijo.
—Todo esto que hago, no lo hago por usted. Lo hago por su difunta madre. Porque usted fue su hijo. Por eso lo hago. Ella me reconvendría si yo lo hubiera dejado tirado allí, donde lo encontré, y no lo hubiera recogido para llevarlo a que lo curen, como estoy haciéndolo. Es ella la que me da ánimos, no usted. Comenzando porque a usted no le debo más que puras dificultades, puras mortificaciones, puras vergüenzas.
Sudaba al hablar. Pero el viento de la noche le secaba el sudor. Y sobre el sudor seco, volvía a sudar.
—Me derrengaré, pero llegaré con usted a Tonaya, para que le alivien esas heridas que le han hecho. Y estoy seguro de que, en cuanto se sienta usted bien, volverá a sus malos pasos. Eso ya no me importa. Con tal que se vaya lejos, donde yo no vuelva a saber de usted. Con tal de eso... Porque para mí usted ya no es mi hijo. He maldecido la sangre que usted tiene de mí. La parte que a mí me tocaba la he maldecido. He dicho: “¡Que se le pudra en los riñones la sangre que yo le di!” Lo dije desde que supe que usted andaba trajinando por los caminos, viviendo del robo y matando gente... Y gente buena. Y si no, allí esta mi compadre Tranquilino. El que lo bautizó a usted. El que le dio su nombre. A él también le tocó la mala suerte de encontrarse con usted. Desde entonces dije: “Ese no puede ser mi hijo.”
—Mira a ver si ya ves algo. O si oyes algo. Tú que puedes hacerlo desde allá arriba, porque yo me siento sordo.
—No veo nada.
—Peor para ti, Ignacio.
—Tengo sed.
—¡Aguántate! Ya debemos estar cerca. Lo que pasa es que ya es muy noche y han de haber apagado la luz en el pueblo. Pero al menos debías de oír si ladran los perros. Haz por oír.
—Dame agua.
—Aquí no hay agua. No hay más que piedras. Aguántate. Y aunque la hubiera, no te bajaría a tomar agua. Nadie me ayudaría a subirte otra vez y yo solo no puedo.
—Tengo mucha sed y mucho sueño.
—Me acuerdo cuando naciste. Así eras entonces.
Despertabas con hambre y comías para volver a dormirte. Y tu madre te daba agua, porque ya te habías acabado la leche de ella. No tenías llenadero. Y eras muy rabioso. Nunca pensé que con el tiempo se te fuera a subir aquella rabia a la cabeza... Pero así fue. Tu madre, que descanse en paz, quería que te criaras fuerte. Creía que cuando tú crecieras irías a ser su sostén. No te tuvo más que a ti. El otro hijo que iba a tener la mató. Y tú la hubieras matado otra vez si ella estuviera viva a estas alturas.
Sintió que el hombre aquel que llevaba sobre sus hombros dejó de apretar las rodillas y comenzó a soltar los pies, balanceándolo de un lado para otro. Y le pareció que la cabeza; allá arriba, se sacudía como si sollozara.
Sobre su cabello sintió que caían gruesas gotas, como de lágrimas.
—¿Lloras, Ignacio? Lo hace llorar a usted el recuerdo de su madre, ¿verdad? Pero nunca hizo usted nada por ella. Nos pagó siempre mal. Parece que en lugar de cariño, le hubiéramos retacado el cuerpo de maldad. ¿Y ya ve? Ahora lo han herido. ¿Qué pasó con sus amigos? Los mataron a todos. Pero ellos no tenían a nadie. Ellos bien hubieran podido decir: “No tenemos a quién darle nuestra lástima”. ¿Pero usted, Ignacio?


Allí estaba ya el pueblo. Vio brillar los tejados bajo la luz de la luna. Tuvo la impresión de que lo aplastaba el peso de su hijo al sentir que las corvas se le doblaban en el último esfuerzo. Al llegar al primer tejaván, se recostó sobre el pretil de la acera y soltó el cuerpo, flojo, como si lo hubieran descoyuntado.
Destrabó difícilmente los dedos con que su hijo había venido sosteniéndose de su cuello y, al quedar libre, oyó cómo por todas partes ladraban los perros.
—¿Y tú no los oías, Ignacio? —dijo—. No me ayudaste ni siquiera con esta esperanza.